Entre rayos y centellas y con el poder de los vientos del sur, se hace presente este ser de presencia magnífica y poderosa. Conquistando con su primer llanto al mundo entero de los mortales. Este primogénito camina sobre las nubes sin temor a nada y ablanda cualquier corazón con su sonrisa divina. Ecos infinitos de aplausos se hacen escuchar en el mundo por su nacimiento prematuro, él no pudo aguantar más el encierro y decidió ser parte de la logia bastarda que es la vida. Caminará con paso firme y la frente en alto como todo Aymar. Destruyendo caminos para crear nuevos. Y si alguien se atreve a tocarle un pelo, se aplicará la frase que llevamos como estandarte: Detrás de un Aymar, están todos los Aymar. Y a partir de ahora, los Rodríguez también.