Me sonrojo ante el aleteo de sus suaves parpados. En una chispa de su bostezo siempre quedo perplejo. La distancia es un problema, su olor a cítricos es lo que mas extraño en las mañanas. Abrazar memorias ya no alcanza. Cuando me aflora el amor lo plasmo ante sus ojos, ella lo mira y lo ignora. ¿Donde está la bondad? Trato de ser frió, pero no puedo, siempre fui de calentar por todos lados. A pesar de que los números son infinitos, ya estoy llegando al final de los finales. Espero que allí se encuentre ella, y todo el amor que me debe.
Si no escribo me muero.